Algunos hombres ya no se conforman con usar una crema antiedad. Ahora van por mucho más. Aplicaciones de algas para lograr eliminar tejido adiposo, ondas rusas para una panza chata, y el torso depilado forman parte de sus rutinas.
Los hombres, desde hace un tiempo, comenzaron a ocuparse de la estética. Tímidamente, se animaron a probar cremas antiedad, a disimular las canas con algunos reflejitos o a mantener las uñas prolijas y brillantes. Claro, una mínima dosis de coquetería y vanidad puede ser una buena estrategia de marketing personal. Pero, ahora, algunos redoblaron la apuesta. Del modelo del macho recio y rústico pasaron a un fanatismo incondicional por lograr una buena apariencia física y por el look súper producido.
Para este nuevo grupo de varones, a los que se empieza a llamar hipermetrosexuales, la belleza es todo. Y transcurrir horas frente al espejo (con gel y cepillo en mano), casi una necesidad básica o un derecho adquirido.
Según las estadísticas de la American Society for Aesthetic Plastic Surgery, el 52 por ciento de los varones aprueba las cirugías estéticas y el 79 por ciento no se siente avergonzado por practicarse tratamientos de estética e imagen personal. Para los adonis de la nueva ola, la asistencia a gimnasios y spas es casi una religión, prueban cuanto tratamiento de belleza surja en el mercado y hasta se animan a las cirugías en el rostro o el cuerpo. Aunque no todos blanquean ni admiten los sacrificios realizados para lograr esos abdominales de acero o el cutis luminoso y sin el mínimo punto negro a la vista.
Entre sus rutinas preferidas, los cuidados faciales encabezan las preferencias. En algunas clínicas de estética, los hombres representan cerca del 30 por ciento de los clientes. "En general, eligen los tratamientos no quirúrgicos y poco invasivos”. El shocks de vitaminas y ácidos, forman parte del cronograma. En los hombres maduros, estos procedimientos apuntan a lograr un rejuvenecimiento total y en los más jóvenes, a borrar las secuelas del sol y de la cama solar, a la cual suelen ser adictos.
También hay quienes buscan diferenciarse. Hay varones que piden tinturas de pestañas o un delineado permanente que marque más la curvatura y resalte la mirada. Algo sólo digno de un dandy del siglo XXI.
Además, los que integran este grupo tomaron el hábito de lucir un torso suave y sin un pelo a la vista. En España, el 60 por ciento de los hombres confiesa haberse depilado alguna vez. En lo posible, prefieren las sesiones de láser o con la aplicación de bandas descartables, que tienen una temperatura similar a la corporal. Los nuevos hábitos tienen su costo.
Y, por supuesto, un auténtico Adonis se ocupa especialmente de modelar su cuerpo. Para reforzar las extenuantes jornadas en el gimnasio, el complemento elegido son los emplastos especiales de algas, masajes y fangos para eliminar toxinas, microinyecciones que disuelven las grasas y aparatología de ultra generación.
"Los hombres se dieron cuenta de que pueden ser vanidosos y lucir mejor, los ayuda al éxito en el trabajo o en la vida personal. Pero todavía hay un cierto pudor en admitir su coquetería y algo de miedo a las críticas y opiniones negativas".
Más producidos, y en ciertos casos con un cierto coqueteo con la ambigüedad, los hipermetrosexuales parecen tener su público fiel. Y, además, confirman que los hombres van perdiendo viejos prejuicios y ganando nuevas mañas.
0:53
Andreea






